En casa de Vale.

“La amistad duplica las alegrías y divide las angustias por la mitad”.  Sir Francis Bacon (1561-1626) Filósofo y estadista británico.

Los verdaderos amigos son de los mejores regalos que puede darte la vida para acompañarte en tu camino.

Para mí, la verdadera amistad es esa que perdura a través de los años sin importar el tiempo que pase sin verte, ni escribirte, sin siquiera llamarte (a no ser que te pase algo importante y no puedas esperar a compartirlo con ella), y, cuando al fin vuelves a verte, parece que nunca hubieras dejado de estar en contacto, el alma se te ilumina, no puedes dejar de hablar y escuchar lo que tiene para contarte y una sonrisa trasparente se dibuja en tu cara, esa de alegría pura, por estar al fin, otra vez, juntas, lado a lado.

Creo que en la vida existen pocos amigos así, amigos de verdad, esos que no escuchan a otros contarle cosas sobre ti, sino que te escuchan a ti, desde el corazón, y te conocen sinceramente, sabiendo cómo estás, sin siquiera decir una palabra.

Yo puedo decir que tengo alguna amiga así, y una de ellas es Vale, con quien compartí la secundaria, ¡y tantas aventuras!, con quien viajé al otro lado del charco 1 mes con sólo 16 años, con quien compartí penas y alegrías, a quien tuve que dejar al marcharme a mi nuevo hogar y con quien disfruto unas horas donde se duplican las alegrías y se dividen las angustias casi al punto de hacerse insignificantes, cada vez que vuelvo a mi tierra, en el calor de su casa, su enrome corazón, su amistad verdadera.

Tenemos la suerte de sentir la crianza de nuestros hijos como algo natural, donde premia el cariño y el respeto, donde el instinto de madre es lo que nos guía, dejando ser. Pero especialmente intentamos vivir y dejar vivir, respetando las circunstancias de cada familia, de cada uno, recordando que no hay fórmulas ni que lo que se pretende es un fin, sino simplemente vivir, y tratar de hacerlo de la mejor manera, amable, agradable y con respeto para y desde todos.

Tiene una casa especial como es ella, una casa para vivirla y disfrutarla, un hogar pensado para que los niños disfruten, para que todos nos sintamos bienvenidos.

Os dejo unas fotos de nuestra tarde de ayer, una de esas tardes donde ves disfrutar a tus niñas sin cesar mientras tú disfrutas también, de esas tardes que te llenan el alma de paz y placer, uno de esos momentos que te llevas de recuerdo, para no olvidar que hay gente maravillosa, y que eres un ser afortunado por tenerlos de amigos.

Sé que no tenés internet, que ni siquiera tenés un e-mail, y que no llegarás a leer esto, pero necesito decirlo… Gracias por todo Vale, gracias simplemente por ser como sos.

Y gracias a todos mis verdaderos amigos, a los amigos de todos, que hacen del camino de la vida un lugar más sencillo y cálido para transitar.

Anuncios

4 comentarios to “En casa de Vale.”

  1. Val Says:

    Te felicito por tu visión de la amistad. Que fotos tan bonitas Sol, bueno como siempre, creo que en una casa así yo podría volverme niña otra vez.

    • solcreciendojuntos Says:

      Val!, qué alegría leerte en mi rinconcito!.
      Realmente es una casa preciosa, creo que es el sueño de muchos, pero no podía tener mejores dueños, siempre con los brazos abiertos para recibir a sus amigos y los amigos de sus niños.
      Por cierto, ¡yo también me volvería niña otra vez!.
      Un beso grandote, me ha encantado verte por aquí.

  2. mayvil Says:

    ¡¡Qué maravilla!! Yo a tus niñas me las como a mordiscos… Están preciosas y se las ve FELICES.


Los comentarios están cerrados.

A %d blogueros les gusta esto: