Dando un giro…

A muchas personas la llegada del nuevo año les hace prometerse cosas: “este año saldré a correr”, “este año aprenderé chino”, “este año dejaré de fumar”…

Sinceramente, a mí, que cambie el año, no me produce nada…

Sin embargo, el viajar a mi tierra natal… cosa que hago (con suerte) una vez al año… sí.

He vuelto “rara”, me he hecho fan de la serie “Lost” (vale, ya lo era, fui completamente reacia a ver semejante fantasía por casi 2 años y, ahora… adoro a cada personaje…) me pasaría horas escuchando las entrevistas en inglés donde aparecen los principales protagonistas… Desconectaría de todo, volvería a ser adolescente (bueno, sólo en parte…), a sentir que todo lo podía hacer, que sería una actriz de Óscares, cirujana cardio-torácica, voluntaria en países desfavorecidos, la mejor amazona de salto ecuestre, y, de ser posible, también salvaría al mundo de todos los males… Había nacido para hacer cosas grandes, aunque lo que yo hiciera fuera sólo un grano de arena en una montaña final.

Este año no quería viajar a Argentina… bueno, sí, daba cualquier cosa por ver a mis niñas felices jugando con sus abuelos, en la piscina, al aire libre, comiendo alfajores de dulce de leche, tomando helados a las 11 de la noche en las terrazas de la vereda y disfrutando de cada rincón que me hizo feliz en mi infancia. Pero… ¿Por qué esa sensación de pereza de volver allí?…

No, no es por el viaje de más de 27 horas sola con dos niñas pequeñas, es largo y puede hacerse duro, pero, por lo general, lo llevamos bien, ellas van felices y yo también, entregada a estar viajando el tiempo que sea necesario siempre con la mejor sonrisa, de esas de verdad, de las que sientes y llega al corazón de quien está a tu lado. Es algo más…

Podría decirse que son las diferencias familiares, que en todos lados las hay, el miedo a estar un mes lejos de mi casa, de mi marido, de nuestras rutinas, en casa prestada aunque sea la de mi madre.

Pero creo que hay todavía más. Creo que algo que dejé allí aún lo llevo en el alma, escondido y apagado para que no duela, y no sólo son esos deliciosos alfajores, esos asados maravillosos, o esos helados que me vuelven loca, sino la gente (su verdadera esencia), los lugares, mi carrera, mis compañeros de hospital, mi verdadera vocación…

Este año fui en plena época de vacaciones, mi querida Sala de Guardia estaba cerrada, no pude acercarme a saludar con lo que quiero a la gente que trabaja allí. El hospital de emergencias, el que casi sentía como mi casa, ya no es el mismo, el año pasado fui a conocer la zona de consultorios externos “casualmente” a la hora que atiende el equipo de cirugía máxilo-facial, y allí estaban, pocos, porque también era verano, y con gente nueva, esos que “ocuparon mi lugar”… Pero me emocioné al verlos, abrazarlos… tanto que ahora mismo me vuelvo a emocionar… Mi querido Dr. Roberto, mi referente, me invitó a quedarme en la consulta y pude tocar el cielo con las manos por casi media hora, tiempo en que tuve que marcharme para volver con mi bebé. Esa media hora fue mágica, hubo diagnósticos nuevos, revisiones posoperatorias, risas, penas…

Me sentí yo. Sentí como si mi lugar siguiera allí.

Este año no me acerqué, tenía muy pocos días, quería vivirlos a tope con mis niñas, y, a ser sincera, mi timidez me pesa más de lo que muchas veces desearía… “¿Qué pinto yo ahí?”…

Pero pasé frente al CEMAR, donde se hacen las cirugías menores (entre otras muchas cosas), y me quedé mirando el edificio embobada…. El rato que nos mantuvo el semáforo allí, yo entré en su interior, me re-encontré mentalmente con mis compañeros, con colegas, auxiliares, administrativos… con todas aquellas cosas que rodean al trabajo: la llegada de un nuevo bebé, la boda de ésta (y su alegría) el viaje de aquel (con todas esas fotos), las confidencias, las luchas, las frustraciones, los triunfos… La vida.

Ojalá esas personas que significaron tanto supieran lo maravillosas que son, con sus más y sus menos, como todos. Ojalá supieran cuánto los aprecio, y los recuerdo, y los llevo siempre conmigo.

La luz se puso en verde y seguimos, pero creo que mi cabeza siguió allí unas cuántas cuadras más allá…

Ahora estoy de vuelta en España. Pasamos por el Jet lag y sus noches sin sueño, donde da tiempo a pensar, leer, armar y desarmar futuros.

Ayer no entré al foro de la Red Canguro, entré a uno de odontología… Di por casualidad (¿casualidad?) con el enlace a “Dentistas sin límites”… ¡Qué manera de llorar!.

Cuando vivía en Argentina trabajaba toda la semana, incluido el sábado, desde muy tempranito hasta muy tarde, en la guardia, en el hospital de emergencias, en el de niños, en la asistencia pública y en una de las cátedras de la facultad. No cobraba un céntimo, y era feliz.

Lo que más feliz me hacía era poder ayudar, era hablar con esa persona que llega con un problema, escucharla, darle opciones, calmar su dolor, atender su necesidad de contención, de recobrar su salud y hacer algo al respecto.

Recuerdo con cariño a muchos pacientes, pero tal vez en especial a una familia no oyente muy humilde; apenas entendía el lenguaje de signos “oficial”, el que había estudiado yo, pero entre su enorme capacidad de comunicación y mis tembleques signos, hicimos un lazo muy bonito. Me recuerdo acompañándolos al hospital vecino mientras hablábamos como podíamos, recuerdo haber perdido un tiempo que muchos considerarían precioso y que para mí fue precioso por el simple hecho de estar con ellos traduciendo lo que podía. Recuerdo también la sensación de plenitud que me mantuvo pletórica el resto del día cuando, al despedirnos, me dieron un abrazo fuerte, sincero. Son esa pequeñas cosas las que llenan el alma, las que te hacen seguir, levantarte cada día y volver a tu trabajo a pesar de las muchas otras cosas que te asustan, te cansan, te apenan y/o te frustran.

Anoche vi un vídeo (miento, más de uno, unos cuantos, hasta que de tanto llorar decidí que aún puedo hacer más, que tal vez ese sea mi destino, que algún día encontraré la forma de volver a ayudar a quienes más lo necesitan). Eran odontólogos de aquí, estos acostumbrados a vivir bien, salidos de una facultad con recursos, que dudo que alguna vez hayan atendido sin suctor, a media luz, o con un sillón “prehistórico” que casi no se recuesta.

Y ahí estaban, trabajando como alguna vez lo hice allá, “con lo que hay”, sin suctores, ni sillones ni luces, con una silla de plástico junto a una ventana, con esa enorme carencia material pero despilfarro humano y profesional, dando lo mejor, recibiendo lo mejor.

Llevo 6 años y medio dedicada en exclusiva a la maternidad.

Entre tanto he intentado no alejarme demasiado de mi profesión, estudiando en horarios impredecibles, investigando en el ordenador con mi niña en mi pecho, buscando algún curso gratuito (que no existe, y otro no puedo pagar…). He intentado resignarme que el trabajo “de calle” “social” que hacía allá, acá no tiene cabida… Pero no puedo con eso…

No sé cómo retomar mi profesión, la que me gusta, la que hacía por pura vocación, pero al menos se cómo no lo conseguiré, y es siguiendo en el foro, dedicando mi tiempo a coser portabebés, a responder dudas de lactancia materna, de partos, de sueño infantil… Claro que lo seguiré haciendo, es parte de mí y de lo que creo justo, de lo que merecen mis niñas para el mundo que les toca vivir, pero creo que lo tengo que hacer de una forma más cercana, más “de hormiga”, no doy a basto leyendo y respondiendo mails de tantos sitios diferentes, ni siquiera siento que pueda hacerlo bien, como cada madre se lo merece.

Mis niñas son aún muy pequeñas y tengo claro que todavía me necesitan mucho, en calidad y en cantidad, por lo que mis sueños y mi necesidad de ayudar con mi profesión todavía tendrán que esperar. Pero, cuando llegue el momento (¡que quiero pensar que llegará!) quiero estar preparada para dar lo mejor de mí, no sólo en voluntad, sino en calidad profesional, como siempre me gustó hacerlo.

No se si será aquí, allá o en otro sitio, pero se que mi ser me lo reclama, que no volveré a estar completa si no doy esa parte de mí.

¡Ay! ¡que me he volado!, no he escrito ni la mitad de lo que siento y ya habrá quedado un tostón imposible de leer.

No pensaba ponerlo visible, pero, como tal vez decrezca la actividad del blog, tal vez no esté de más saber qué es lo que pasó.

El año nuevo no me dijo nada, re-encontrarme con mis orígenes sí.

Estoy en un momento de cambio tal vez, (¡o simplemente me está por venir la amiga de cada mes!) y estoy feliz, se que volveré a ser esa “yo” pero más grande: madre, mujer y odontóloga, esa que sigue sus principios y su vocación.

Nada está escrito, o sí… Tal vez el verdadero destino nos guía, y no importa lo que hagas en el camino, ni cuál sigas, ni qué más hagas, ni cuánto te cueste llegar al final, porque eso que nos mueve siempre estará allí recordándonos lo que somos, intentando llevarnos hacía dónde tenemos que ir.

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15 comentarios to “Dando un giro…”

  1. Maria Says:

    Hola Sol, ya desde que he leido el título de este post me temía lo que cuentas en sus últimas lineas. Que sepas que has hecho una gran labor en ésta gran familia de canguras que somos. Yo, realmente creo, que sí has nacido para hacer cosas grandes, por lo menos en mi caso así ha sido. Me inicié por casualidad en el tema canguril. Fui testigo en la sombra, hace casi dos años del nacimiento de Red Canguro y vi por primera vez uno de tus videos, uno llevó a otro y a otro y como no a tus comentarios, explicaciones y opiniones siempre con tanto amor y cariño lo primero hacia tus hijas y despues hacia todos en general. Con tus blogs y tu participacion en RC, descubri y me ayudaste en ocasiones a ver que hay otra forma de criar a los seres que mas queremos “nuestros hijos” y es criar con apego y empatizar con ellos. Si en casos extremos dariamos la vida por ellos ¿¿por qué en el día a día no hacemos lo mismo y además se lo demostramos???.
    Me siento un poco huerfana, de amiga, sabiendo que no estarás entre nosotras tanto como deseariamos, pero no puedo ser egoista y entiendo tus anhelos y necesidades, así que sólo me queda desearte lo mejor en este nuevo camino que vas a emprender y que os haga muy feliz a ti y tu familia.
    Siempre nos quedará MARSUPINA para seguir haciendo consultas a videos, post, etc. y cómo no, tus/nuestros portabbs que disfrutamos cada dia.
    Muchos besos, María

    • solcreciendojuntos Says:

      ¡María!, ¡me tienes completamente emocionada!…
      Te leí ayer, pero se me llenaron los ojos de lágrimas y no pude responder, a veces las palabras no pueden expresar los sentimientos, esa es una de las razones por las que me gustaría poder estar cerca… no tener que comunicarme por aquí, poder hablar sin palabras, con una mirada, una sonrisa, un abrazo fuerte y sincero.
      Hoy he vuelto a leerte para responderte como mereces, y aún sigo sin saber siquiera qué decir… Yo no he hecho nada, sólo intento compartir lo que me ha servido, lo que nos ha hecho felices a mis niñas y a mí, porque así somos las personas, ¿verdad? cuando algo nos parece bueno necesitamos compartirlo para que otros también puedan beneficiarse; no sabes cuánto me alegra saber que mis “cutre-vídeos” y demás te hayan servido.
      Pero hay algo más que me ha llegado al alma, y ha sido: “Me siento un poco huerfana, de amiga”, ¡no te sientas así!, no creo que pueda desvincularme de ésto, es parte de mí, y, aunque lo hiciera, yo seguiré siendo Sol, mamá cangura aunque ya mis niñas sean demasiado mayores para llevarlas dentro de la bolsa ¿o acaso un canguro deja de serlo por hacerse mayor? 🙂 Siempre podrás escribirme o llamarme, ¡sabes que me darás una alegría!.
      Lo que me apena es tener tan poco tiempo, a veces tardo más de lo que quiero en responder un mail, mucho, siento que no doy a basto, y me apena, sé que a todas nos pasa, pero sé también que a todos nos gusta que nos respondan pronto…
      Bueno, ¡vaya rollo!
      Muchas gracias por tu mensaje, sabes que aquí me tienes siempre, no importa lo que haga.
      Un abrazo enorme.

  2. Penny Says:

    Hola Sol, no me conoces pero yo a ti siento que sí, gracias por despertar en mi la habilidad de cangurear ya que gracias a tus blogs y videos (que no me canso de ver), aprendi lo que ahora practico con mis bebes, pero mas alla de eso, me encanta el empeño y dedicación que le pones a todo lo que haces, asi sea mostrar como se hace un nudo con el fular siempre con una sincera sonrisa. Espero que no sea una despedida y tengamos marsupina para rato. Éxito en lo que te depara el futuro, sé que lo tendrás…

    • solcreciendojuntos Says:

      Hola Penny, ¡me alegra mucho “conocerte”!, puede parecer una tontería, pero, a veces, aunque en las estadísticas aparecen unas 160 lecturas diarias, no estoy muy segura de que alguien lo lea de verdad, de que a alguien le llegue o le resulte útil, y, “¿qué diablos estoy haciendo contando cosas aquí?”… “Perdiendo el tiempo” según palabras de alguien de mi familia…
      Pero saber que a otra mamá mi pequeño blog le ha servido de algo es todo un regalo para mí.
      Me siento feliz de “conocer” gente como tú, respetando a los demás- a mí- en mis necesidades y anhelos. Te agradezco mucho tu mensaje y tus deseos de éxito, no conozco los tuyos, pero te deseo lo mismo desde el corazón (¡aunque se oiga cursi!).
      Un abrazo fuerte ¡y que sigáis disfrutando mucho del cangureo! ; )

  3. Vero Says:

    Hola Sol!
    Cuando lei tu post se dejaba ver entre lineas (y no tanto) tu gran deseo de ejercer de nuevo. Adelante Sol! Se nota que tu vocacion late y cada vez mas fuerte.
    Que hayas podido dedicarte en exclusiva a tus niñas es algo admirable y envidiable, me hubiera gustado hacerlo a mi pero necesito trabajar y no puedo quedarme con mi hijito en casa todo el tiempo que me gustaria.
    Un beso grande desde Bs As.

    • solcreciendojuntos Says:

      ¡Hola Vero!
      Sí que late mi vocación… a veces es duro sentir que se escapa, que el tiempo pasa y te vas quedando atrás… Tus compañeros siguen ahí, y vos…
      Imaginas todo lo que podrías haber crecido en tu carrera en todos estos años, lo que eras, lo que estabas haciendo y lo que ibas a llegar a ser… Todo lo que podías dar de ti a los demás. Fue lo que más me costó dejar al marcharme de Argentina, era lo único que me retenía allá. Mi hospital era mi casa, mis compañeros y pacientes mi familia.
      Pero también es maravilloso saber que casi he podido elegir, haber podido estar con mis niñas sus primeros años… creo que no podría haberlo hecho de otro modo, y se que soy una privilegiada, muchas madres aunque lo quieren con toda su alma no pueden hacerlo, y, recordarlo me hace estar agradecida cada día.
      ¡Ay! es tan largo, hay tantas cosas en medio, tantos matices (bueno, como la vida misma, ¿verdad?), una vez siendo madre es tan diferente todo, las prioridades cambian por completo.
      ¡Vale!, ¡no me enrollo más!.
      Mil gracias por tu mensaje, en los momentos de “cambio”, saber que personas especiales, sensibles, están cerca, es algo enorme, difícil de explicar. Me ha encantado leerlas.
      Un beso grande para vos, desde “el otro lado del charco”.

  4. lunita Says:

    Hola sol!!! tengo un nudito gordiano en mi garganta. Me emocione mucho leyendote. Mas tarde te vuelvo a escribir cuando acomode mentalmente lo que quiero decir( es que soy un desastre poniendo en palabras lo que pienso) Solo queria decirte que te sigo y te entiendo. Un beso

    • solcreciendojuntos Says:

      ¡Lunita!
      No es necesario que escribas nada, me encantó conocerte, ponerte cara, con recordar nuestro abrazo y saber que estás ahí, es más, ¡mucho más que suficiente!.
      Un beso grande.

  5. Rosa Elena Says:

    Cariño…
    Algún día “seremos mayores”, pero nuestras nenitas también. No pienses en lo que NO puedes hacer ahora, piensa en todas las cosas que compartes con ellas momento a momento.
    Un abrazo enorme.

    • solcreciendojuntos Says:

      ¡Hola Rosa Elena!
      ¡Qué lindo leerte por aquí!.
      Claro que pienso en todas las cosas que comparto con ellas, ¡es lo que me hace feliz cada día!, son casi 7 años dedicados en exclusiva a mis niñas, años que no cambiaría por nada y que quiero seguir disfrutando siempre.
      Tú aún eres muy jóven, estás en plena época de maternidad, con tus princesas muy pequeñitas todavía, ¡qué recuerdos!, es una época preciosa, ¡crecen tan rápido!.
      Pero yo me estoy quedando sin “canguritas”, es más, cuando menos me lo espere ¡tengo en casa a una adolescente!… yo siempre seré su madre, sus necesidades cambiarán, pero siempre estaré aquí para ella, y para su hermana.
      La profesión… Siempre me produjo una tristeza profunda que mi madre que antepusiera su trabajo a su familia… A mis hijas nunca les faltaría ese cariño y contención, ese saberse lo primero para su madre. Es lo que más quiero, que ellas se sepan lo más importante para mí.
      Pero fueron 25 años dedicados a estudiar, luego otros 4 años más para homologar el título aquí, (y no es fácil, todo lleva mucho esfuerzo y sacrificio), y, cuando al fin lo tengo para ejercer otra vez, en mi nueva tierra, también tengo a un bebé chiquitín, un bollito de carne llorón que sólo se consuela en mis brazos.
      No pude dejarla, todo podía esperar, mi bebé no.
      Postergué mi voluntariado en áfrica, en India… Mi carrera, mi “otro yo”. Pero, a medida que siento que ellas me van dejando un poco más de espacio, todo eso que he guardado muy dentro todo este tiempo me recuerda que aún sigue allí, y, que si sigo apartándolo, llegará el día en que sólo haya sido un recuerdo, una época pasada que pudo y nunca llegó a ser…
      ¡¿Será la crisis de los 35?!
      Ya no tengo 20 años… cuando me despierte tendré 40…
      Pero bueno, son momentos, “crisis”, todo pasa y todo sigue. Y en este momento no sé qué pasará, mientras tanto sigo disfrutando de mis niñas, echando de menos tener algo de familia cerca, para ser más, compartir alegrías, tener un apoyo en un momento puntual.
      Pero bueno, sigo feliz de estar con ellas, ¡lo contrario sí que no sé cómo lo podría sobrellevar!, me encanta compartir con ellas cada logro, cada momento.
      Un besote enorme y muchas gracias por estar ahí.

  6. bebesyespecias Says:

    Hola Solete,
    No sabes cuánto te entiendo. Yo no he sido capaz de esperar tantos años para volver a retomar mi profesión, aunque fuera a cachitos, y todos los días al levantarme y oir a mi chiquitina aferrarse a mi diciendome “mamá, ¡¡no te vas!!” me muero de la pena y me pregunto si realmente tenía tanta prisa.
    Que hayas decidido cuidar a tus pequeñas en estos años en que más te necesitan es encomiable, un regalo para toda la vida, para ellas y para ti.
    Ahora tus niñas ya no son tan pequeñas, ya empiezan a ir al cole, ya son más autónomas. Si algo he aprendido con la maternidad es que debemos seguir nuestros instintos… ¿Qué te dice tu instinto ahora? No te olvides de ti misma y adelante con tu profesión y tu vocación!
    Miles de besos y abrazos

    • Sol Says:

      ¡Lara!, ¡qué alegría leerte!. Eres un cielo.
      No sabes cuánto te entiendo yo también a ti… Yo intenté recuperar “mi vida” cuando la mayor tenía más o menos la edad de tu princesita, pero sólo en la parte universitaria, fue cuando retomé el Doctorado, es muy difícil sentir que se “escapa” tu carrera.
      No pude dejarla en una guardería porque hubieran sido más horas separadas y ella todo lo quería conmigo, así es que con sus 2 añitos me la llevaba a la Uni con una chica encantadora que la cuidaba mientras estaba en clase, en los descansos salía a darle el pecho y a achucharla hasta que llegaba la hora de entrar otra vez. Por suerte sólo fue un par de meses, 1 par de horas y 2 días a la semana, pagar a alguien así es muy caro y no podíamos permitírnoslo más tiempo…
      Luego nunca más nos separamos hasta que empezó el cole, y, entonces, nació la peque.
      Ahora ya van al cole las dos, van contentas y seguras y eso me hace sentir con un poco más de espacio para mí, para retomar mi profesión; pero claro, sólo tengo 3 horas… en ese tiempo no podría conseguir nada, y, aún, en especial la peque, no está preparada para quedarse al comedor, ni para que alguien más la lleve al cole… Intentamos ir a su rítmo, sin forzar.
      ¡Es difícil compaginar!, en esos momentos es cuando me gustaría tener a mi madre cerca (y disponible, claro! que ya es pedir demasiado) Supongo que todo llega, pero, a veces asusta pensar que “lo demás” tal vez nunca pueda retomarse.
      Y es una decisión propia, como tú tan bien dices, cada madre en cada circunstancia particular tiene que escucharse a sí misma y a sus niños, cambian tanto y tan rápido, todo puede ser posible y nadie externo debería intervenir. Yo tengo claro que no quiero perder mi parte profesional (pero la parte vocacional, aunque la otra la haré si es necesario, claro), pero también sé que si conseguirlo es sacrificar el bienestar emocional de mis hijas, pues, no conseguirá hacerme feliz, sino incluso todo lo contrario.
      ¡En fin!, ¡es largo!, aquí vendría bien “la vuelta a la tribu”…
      Me ha encantado leerte.
      Un besote enorme, enorme.

  7. koalasycanguros Says:

    Sol, preciosa, las personas como tú hacen el mundo un poquito mejor cada día… como bien dices, vas a ser su mamá para siempre, incluso cuando parezca que no te necesiten, ellas YA saben que siempre estarás ahí. Y como dice aquí la compi, no debes olvidarte de tí misma, cuidándote tú las cuidas a ellas también… Así que ya sabes dónde estamos si necesitas algo… yo, para la próxima revisión dental, igual te llamo, no?

    Besotes!!!

    • Sol Says:

      ¡Elena!, personas como tú sí que haces el mundo un poquito mejor cada día, eres un sol, me encantó conocerte aquel día, tienes una energía especial y la trasmites a quienes te rodean.
      Muchas gracias por tu mensaje, no sabes la alegría que me ha dado leerte.
      ¡Y claro que puedes llamarme!, ¡seguramente nos echaríamos unas risas mientras tanto!, aunque la parte de consultorio “normal”… uhmmm, ¡es lo que menos me atrae!, si es que encima soy rarita, me gusta la cirugía, devolver la funcionalidad después de un accidente, la normalidad en una malformación genética, etc, y, por supuesto, la odontología social, comunitaria, de zonas desfavorecidas, pero vale, ¡no me enrollo!.
      ¡Un besote enorme!

  8. Violeta Says:

    Sol:

    qué forma más cercana de contar como te sientes, creo que casi todas nos hemos visto reflejadas con más claridad en tu texto que en nuestros propios pensamientos. Me gusta ver que no soy sola la que se siente así, me gusta ver que mujeres fuertes como vosotras dudais mucho.

    Qué alegría haberos conocido.

    Un fuerte abrazo con los ojos todavía húmedos.


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