Tonga Viajero

Como os había contado en otro post, hemos tenido en casa un “Tonga viajero”.

Ya he publicado una entrada sobre “Tonga“, pero… ¿Por qué “viajero”?.

Pues porque viaja. 🙂

Sí, es un portabebé cedido por una persona para que otros, estemos donde estemos, podamos probarlo.

El “Portabebé viajero” nació en el foro de la Red Canguro, gracias a la curiosidad de muchas madres y la generosidad de otras, de modo que todos aquellos con un número mínimo de mensajes y con muchas ganas de probar un portabebé, pudieran disfrutarlo.

Estos días nos tocó el turno de disfrutar el Tonga, gracias a Merce, de “Mi Saquito Mágico” que, tan amablemente, se ofreció a ponerlo en ruta.

La verdad fue una experiencia muy buena, nos ha gustado mucho, ¡a las dos!, y nos ha venido genial para ir y volver del cole.

Acostumbradas a bandoleras y fulares, con los que puede hacerse un “saquito” o “hamaca” perfectamente ajustable, cómodo, recogido y seguro, el Tonga me pareció un poco “escaso”, especialmente a lo ancho, aunque más que eso, lo que más eché en falta, es que no puedas regular la forma del “bolsillo” (lo que sostiene al bebé)…Me gustaría poder ajustar los bordes, los que recogen las corvas (zona posterior de las rodillas) y la espalda, es algo que me encanta de las bandoleras de anillas, las simples, las de “un cacho de tela y 2 anillas” con las que puedes regular perfectamente la profundidad del bolsillo y conseguir la posición correcta del bebé y la comodidad máxima para ambos.

Sin embargo, fuera de eso… ¡es genial!, es tan pequeñito, cabe en cualquier bolso, ¡incluso en un bolsillo!, de verdad, para niños que ya caminan y que siguen pidiendo bracitos al cansarse es fenomenal, un buen complemento que puedes llevarlo siempre, como un paquete de pañuelos de papel ;P y utilizarlo cuando lo necesites.

Es muy rápido de poner y quitar y sencillo de utilizar; éste en particular era un Tonga ajustable por lo que, antes de poner al bebé-niño, es necesario ajustarlo a la medida cómoda, una vez hecho ésto, si sólo lo utilizas tú y un mismo bebé (0 dos de edades similares), en cuanto te pide brazos, allí lo tienes, listo para utilizar ¡convirtiéndose en un brazo más!.

Es importante colocar la red bien desplegada, cosa sencillísima de hacer, de modo que llegue bien hasta sus corvas y suba lo máximo posible por su espalda. En niños mayorcitos cubrirá bien las nalgas y subirá poco más allá de su cintura, pero es suficiente para que vaya cómodo (¡a mi cangurita le encantó!) y, con ayuda de su equilibrio y tonicidad muscular, practicamente no  necesitas sostener su espalda (sin embargo, las primeras veces, especialmente en niños que no están acostumbrados a ir en brazos, es mejor mantener un brazo en su espalda y, al retirarlo por cualquier motivo, avisarle que se agarre él). En bebés más pequeños no tengo experiencia, pero supongo que será muy práctico también (siempre hablando de momentos puntuales, trayectos cortos y demás, no hay que olvidar que es un portabebé asimétrico y por tanto apoya sobre un sólo hombro, y, para bebés más pequeños, que pueden quedarse dormidos, pues van mejor otros portabebés más ajustables); en estos chiquitines el “brazo de seguridad” seguramente deberá estar siempre pendiente.

La verdad nos ha sorprendido gratamente, para ir y volver del cole ha sido genial, ella iba correteando delante como siempre y, al cansarse y pedir brazos, sólo tenía que sacar el Tonga de mi bolso, ¡o de un bolsillo! y ya, “aupipa” con mamá en unos segundos y yo con una mano libre para dársela a mi cangurita mayor 🙂

Además lo hemos utilizado sobre los abrigos, cosa que nunca me resultó cómoda, pero, es tan sencillo y rápido de poner y quitar que, no sé, la primera vez lo puse así (¡hacía muchísimo frío!, estábamos en la calle y no era plan quitarse abrigos…) y nos resultó bien, por lo que, las siguientes veces, igual, sin hacer nada, así como íbamos, ¡Tonga en hombro y cangurita arriba! 🙂

Los últimos días mejoró el tiempo y pudimos pasear sin abrigos y… ¡qué maravilla!, al ser ella ya muy grandota, al estar sin abrigos pues, ¡parecía que teníamos más Tonga!, y, como todos los portabebés, sin abrigos íbamos más a gusto, pegaditas y felices las dos.

En definitiva, me ha parecido un portabebé muy muy práctico, claro que para paseos largos no, para eso no hay nada como un buen fular, o un mei tai o una mochila ergonómica, portabebés que apoyan sobre los dos hombros y pueden ajustarse perfectamente a cada bebé y portador. Pero, para momentos puntuales, en especial para niños que ya caminan y piden brazos cada dos por tres (y quieren subir y bajar ¡ya!), me parece ideal, un complemento magnífico, perfecto para llevar siempre en cualquier bolso.

Muchísimas gracias Merce, otra vez, por permitirnos probarlo y disfrutarlo tanto.

Ahora ya está en camino a su nueva casa de acogida, esperamos que lo disfruten tanto como nosotras.

Os dejo algunas fotos, ¡creo que se nota que no desaprovechamos ni un minuto!

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5 comentarios to “Tonga Viajero”

  1. Sol y el Tonga viajero « mi saquito mágico Says:

    […] explica ella misma (Sol-Marsupina) en su artículo un Portabebé Viajero es un portabebé que, para aquellas personas usuarias del […]

  2. Rakel de RC Says:

    guapisimas como siempre
    y que bien puesto esta, madre mia

  3. Cristina Says:

    Pero qué guapas estais las tres, me encantan tus fotos guapa!
    Oye, qué genial el tonga, tan pequeñito!!
    Ya he visto que te has tomado el año sabático, qué pena! Bueno, qué bien por ti, jaja :). Ahora tengo que cuidar mis trapos por partida doble, que no puedo pedir más!

    Muchos besos!

    • solcreciendojuntos Says:

      ¡Cris! ¿qué alegría leerte por aquí!.
      Sí que es práctico el Tonga, ¡es genial lo pequeñito que es!, no es como una bandolera, no puedes ajustarlo tan bien ni te permite la libertad de movimiento que te permite la bando o el fular (¡menos si la cangurita se duerme!), pero para momentos puntuales, para llevarlo en el bolso, es muy práctico.
      ¡Y sí!, ¡cuida tus trapitos!, en especial porque la máquina de coser está en huelga ¡no quiere coser!, a ver si la reparan pronto, me da pena no poder coser algún trapito especial para gente como tú.
      Me ha encantado leerte.

      Un besote enorme.


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