Una vuelta al parto natural.

Escrito por Elizabeth Montoya/DLA Táchira
domingo, 09 de mayo de 2010

La evidencia científica demuestra que el parto natural no sólo es más digno para la mujer, sino también el más seguro. Por ese motivo, la Organización Mundial de la Salud recomienda una calidad de atención basada en el protagonismo de la mujer y en su fisiología, y el mínimo grado de medicalización posible

Sentirse vulnerable con las piernas abiertas y los órganos sexuales innecesariamente expuestos, la presencia de observadores que irrumpen en la habitación, las órdenes -a veces no muy corteses- del personal médico sobre lo que se debe o no hacer, los tactos continuos y tantos otros comportamientos invasivos, además de las imágenes repetidas de un insoportable dolor, son algunas de las razones por las cuales las mujeres lo piensan dos veces para “parir normal”.
Como lo destaca Genny Morales el parto es un momento especial y mágico, en el que se crean las condiciones para que se produzca el vínculo madre-hijo, que tiene consecuencias duraderas sobre el desarrollo emocional del bebé. Pero la experiencia de años y la información que hemos recibido de otras mujeres que han dado a luz o de lo que observamos a través de los medios de comunicación sobre partos naturales, no parecen tener nada que ver con una experiencia agradable.

Ahora que la cesárea parece estar tan en boga, la presidente de la Fundación de la Familia Tachirense señala que uno de los objetivos del programa “Madre Feliz” es cambiar esta concepción del parto natural como una experiencia traumática y recuperar la capacidad y la confianza de la mujer en la propia naturaleza.

Huyendo del dolor muchas mujeres jóvenes, y especialmente las primerizas ven la cesárea como la única opción y al menos 50% se somete a estas intervenciones quirúrgicas de manera innecesaria. En este parto medicalizado, en el que padres y médicos deciden por el infante el momento en el que éste va a nacer, la tecnología ha venido sustituyendo la fisiología de la mujer. Lo que propone Madre Feliz es poner nuevamente la técnica al servicio de la naturaleza, y devolver la tecnología al lugar que le corresponde: las complicaciones, los casos de riesgo.

–Proyecto Madre Feliz nace como parte de una necesidad de darle confianza a la mujer en el parto natural. Educamos a las futuras madres para potenciar las habilidades que hay dentro de ellas. El cuerpo de la mujer está hecho para parir, pero no se puede llevar a una madre a parir sin haberle dado las técnicas para hacerlo. Con todos los mitos y clichés que hay con respecto al parto te horrorizas con el parto natural. Realmente estamos tratando de buscar que la mujer haga de su embarazo algo muy personal y tenga una preparación psicológica para que al saber lo que está haciendo pueda romper con los miedos y le brinde a su hijo los beneficios inmunológicos de un parto natural–, señala Morales.

Los partos hospitalarios ocasionan en las mujeres un fuerte estrés físico y emocional que dificulta la fisiología y evolución del parto. Las hormonas del estrés inhiben la producción de oxitocina, hormona que dirige el parto, y además contraen la musculatura, por lo cual la dilatación se bloquea y el parto se hace más doloroso.

Por eso, Morales señala que el proyecto Madre Feliz, además de la formación previa en cuanto a técnicas de respiración y relajación para controlar el dolor en el momento del parto, tiene como objetivo inaugurar en el mes de noviembre la primera “Casa de Parto Natural” del Táchira.

–Antes de fin de año tenemos que inaugurar esa casa en la que se manejará otras concepciones del trabajo de parto. La idea es que pueda asistir la familia o por lo menos un acompañante con la debida preparación, y ofrecer allí las diferentes técnicas de parto natural que se están implementando en el mundo. Este sería el primer intento serio y planificado y público de esta naturaleza en Venezuela–, destacó.

Esta primera casa de parto natural estaría ubicada en la comunidad de Puente Real, y allí esperan tener todas las técnicas; como el parto en agua, con ligas, y en general dar las condiciones para que la mujer tenga la libertad de dilatar y parir en la postura que se sienta más cómoda: en cuclillas, sentada, “a gatas”, de lado, colgada de alguien, de pie, o cualquier otra que su instinto le indique que es la idónea.

Este proyecto ambicioso espera además descongestionar la red asistencial y reservar las salas de parto del Hospital Central para pacientes con graves problemas. Posteriormente esperan inaugurar otra en el barrio 23 de Enero, y luego para la parte alta de la ciudad, pero evalúan si en Barrio Sucre o Palo Gordo.

Las doulas y el parto

Genny Morales destaca que están iniciando los contactos con expertos de otros países para la formación de doulas en el Táchira. Las doulas son en su mayoría madres, que acompañan a otras mujeres durante el camino a la maternidad. Su labor fundamental es dar soporte, tanto físico como emocional, durante el parto y el puerperio. Su formación abarca conocimientos sobre fisiología del embarazo, parto y puerperio, de puericultura, lactancia, educación prenatal… El objetivo de este programa de las doulas es reconstruir las redes de apoyo entre mujeres para que la mujer no se sienta sola en su nueva labor. En algunos países las ‘doulas’ se convierten en un tipo de asistente/enfermera que trabajan por turnos, para cuidar a la nueva madre y su bebé durante los 8 a 10 días siguientes al parto. La doula también ayuda en las tareas domésticas, para que la nueva madre pueda dedicarse plenamente a su bebé.

Declaración de Fortaleza”

En abril de 1985, la Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de Salud organizaron una conferencia sobre la tecnología apropiada para el parto en Fortaleza, Brasil, con la asistencia de comadronas, obstetras, pediatras, epidemiólogos, sociólogos, psicólogos, economistas, administradores sanitarios y madres. Luego de un cuidadoso análisis formularon una declaración que contiene, entre otras, las siguientes recomendaciones:

* Toda mujer debe ser informada de los distintos métodos de atención al parto, para que pueda elegir el tipo de parto que prefiera.

* Los sistemas informales de atención perinatal (como las parteras o comadronas tradicionales) deben coexistir con el sistema oficial.

* Los profesionales de la red asistencial deben conocer técnicas de comunicación para promover un intercambio respetuoso de información con las embarazadas y sus familias.

*Un miembro elegido de su familia debe tener libre acceso durante el parto y todo el periodo postnatal. Además, el equipo sanitario también debe prestar apoyo emocional.

* El recién nacido sano debe permanecer con la madre siempre que sea posible. Debe recomendarse la lactancia inmediata.

* No se recomienda colocar a la embarazada en posición dorsal. Cada mujer debe decidir libremente qué posición adoptar durante el parto. Debe protegerse el perineo siempre que sea posible, por lo que no está justificado el uso sistemático de la episiotomía (corte del perineo).

Fuente: DIARIO DE LOS ANDES

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