Ya estamos de vuelta por aquí

Lo hemos pasado genial, ya os contaré (a ver si encuentro tiempo, ¡tengo tantas cosas atrasadas que me gustaría compartir!), no nos fuimos mucho, pero lo suficiente para disfrutarlo a tope, cansarnos hasta el agotamiento y después descansar bajo la sombra de los árboles, desayunando al aire libre, tomando mate mientras las niñas no paraban de jugar; pero también, tiempo suficiente para atrasarme en responder a las dudas y los comentarios del blog, a los mensajes del correo, del foro…

Os pido disculpas por eso, espero en estos días ir contestando a todos vuestros mensajes y comentarios, y os pido perdón si no llega respuesta… no es mi intención, quiero responder todos, y me gusta hacerlo todo lo largo y detallado que cada mensaje se merece, pero el tiempo no siempre me acompaña… Si no respondo a algún mensaje, ¡insistid!, porque cuando se me acumulan tantos, alguno se escapa… no es que no quiera responder, es que a veces aunque llene de estrellitas recordatorias el correo, alguno se pierde en la maraña que tengo…

Muchas gracias por vuestra paciencia y comprensión.

Espero que estéis disfrutando de las últimas semanas del verano, (¡qué poquito dura!, al menos por aquí…)

Un abrazo fuerte.

Anuncios

3 comentarios to “Ya estamos de vuelta por aquí”

  1. mandarina Says:

    ¿Tomás mate? ¡qué loco! ¿amargo o dulce?

  2. solcreciendojuntos Says:

    ¡Sí! ¡claro!, lo llevaré en los genes ;P
    En realidad mi familia no era muy “matera” así es que nunca había tomado mate, hasta que empecé la Uni, que estudiaba con una compañera de Facultad que era del norte de Argentina, de Misiones, ¡ella no podía vivir sin el mate!, a mí me parecía fuertísimo, lo aceptaba por ella, así es que ella cebaba, se tomaba 5 y me daba 1 a mí, ¡más no soportaba!.
    Después ya no coincidimos en más clases y seguí estudiando con otros compañeros, a veces mateábamos a veces no, pero la verdad no era muy amante del mate…
    Pero fue venirme a España, hace ya unos 11 años y… ¡matear a diario!, me encanta desayunar leyendo algo, con mi mate, un yogurcito con cereales, fruta o galletas… ¡qué placer! (y porque aquí no hay facturas, que sino… uhmm, ¡cómo me comería un vigilante con crema!)
    Suelo tomarlo amargo, así lo tomaban con quienes empecé a matear, pero si me lo das con azúcar (y con cascaritas de naranja) ¡me gusta igual!
    ¿Vos tomás?

  3. mandarina Says:

    Obvio! de hecho estoy haciéndolo ahora. Amargo, siempre amargo. Nada de cascaritas, ni azúcar, ni edulcorante… Soy más tradicional en cuanto al mate. Y claro, tu compañera misionera obvio que no podía vivir sin el mate, los misioneros son los más materos del país, están las 24hs con el mato en la mano, en todo lugar y en todo momento. De hecho, es de Misiones de donde sale la mayor producción de yerba mate de Argentina, es por eso que son tan adictos. Hace poco estuve en Misiones y fui a visitar, además de las cataratas, obvio, las ruinas de San Ignacio, y ahí me enteré que los jesuitas negociaron con los indios que pudieran tomar mate en los “recreos” porque decían que, además de perder el tiempo y ser poco productivo (ja!), el mate estaba ligado a la lujuria y no se cuántas cosas más… jejejej.
    En fin, me sorprendí con tu foto del mate porque creí que eras Española. Y el mate, más allá de la globalización, no ha salido del ámbito de Argentina, Paraguay, Uruguay, sur de Brasil y norte de Chile… Es algo bien nuestro, que es muy difícil que el resto del mundo lo incluya en sus costumbres.


Los comentarios están cerrados.

A %d blogueros les gusta esto: