Vivencias: Reencuentro (¡con muchas fotos!)

Este fin de semana tuvimos el placer, y la enorme alegría, de re-encontrarnos con queridos amigos, esos que, aunque pase un año sin apenas contacto, en cuanto se presenta la oportunidad, corres a verlos, a abrazarlos, a disfrutar de compartir juntos ese rato que desearías durara para siempre.

Tengo que reconocerles el gran mérito que es, no sólo organizar un asado (maravilloso, por cierto), sino el llegar desde lejos, y, apenas en proceso de “aterrizando”, quedar con los “viejos” amigos, dedicarles un tiempo que vale oro, y agasajarlos como si fuera su casa, haciéndoles (¡haciéndonos!)  sentir como si el tiempo se hubiera detenido, en ese instante, como el del año pasado, cuando otra vez, pudimos compartir una tarde/noche de esas que no quieres que acaben nunca.

Si hay cosas que agradecer en la vida, una de ellas es ésta: conocer a personas maravillosas y, encima, tener la posibilidad de que, aunque la vida nos lleve por caminos diferentes, a tierras distintas, podamos seguir en contacto y disfrutarnos como lo hacemos siempre que tenemos la posibilidad de volver a estar juntos.

También me gustaría agradecer a Sandra, a quien aprecio mucho y quien es la dueña de la “casa espectacular” (como la llaman mis hijas) y siempre está dispuesta a ofrecerla para hacer que podamos pasar momentos como los de este finde.

La idea era encontrarnos sobre las 6 de la tarde, pero me empeciné en hacer alfajorcitos, esta vez de maicena y de chocolate, y, por supuesto una tarta de cumpleaños para Simon, que, si la noche se prolongaba (¡como lo hizo!) podríamos celebrar juntos, felicitándolo primeros que nadie, en el primer minuto de su cumpleaños ^.^

Tardamos casi una hora más de lo previsto… Pero lo conseguimos, ¡¡llegamos!! y… ¡Qué alegría al llegar!, encontrarlos allí, con sus niños, tan guapos, tan dulces, tan llenos de esa luz especial que tienen sus papás. Hablan alemán, pero, para los niños, no es impedimento para jugar y compartir juegos y risas, ¡cómo me gusta verlos juntos!

Poco después llegaron Sandra y su troupe, ¡qué mayores están todos nuestros niños!, y tan guapos y felices, tan libres como la última vez que los vi. ¡Qué placer!Adultos conversando, niños jugando…

Y, así, sin parar de hablar y contarnos tantas cosas de aquí y de allá, se hizo la hora de preparar la cena, con una deliciosa ensalada con flores comestibles incluidas

Y un riquísimo asado

Con salchichas alemanas, traídas exclusivamente por ellos, desde Alemania, para degustar juntos, en tan buena compañía

Y mientras prepárabamos la mesa

El asado se ponía en su punto:

Los niños seguían jugando en ese jardín de cuento:

Y los adultos seguíamos compartiendo y conversando:

Se hizo la hora de cenar y… ¡Qué bueno estaba todo!

Todos queríamos de todo, ¡un poco más!

Y se hizo de noche, y ni nos dimos cuenta…

Los peques siguieron jugando y correteando, de aquí para allá, hablando, pintando… Simplemente disfrutando de compartir juntos, como nosotros, que, al menos a mí, ¡se me hizo corto! ¡cortísmo!, ¡qué rápido pasa el tiempo cuando se está tan a gusto…

Como ya llegaba la media noche se acercaba el cumple de Simon, y, con él, la hora de los dulces.

Algunos aljajorcitos rellenos de dulce de leche, hechos con muchísimo cariño (Inma te debo la receta, estoy en ello ¡no me olvido!):

Y por supuesto una tarta de cumpleaños, que, aunque tuve que hacerla un poco “a todo correr” y con el poco fondant que tenía, la hice con mucha ilusión, esperando que llenara de dulce y color una noche por lo demás absolutamente especial

Qué regalo pasar tardes así…

Muchas gracias a todos por hacerlo posible, se os echa mucho de menos cuando no estáis… Espero volver a veros muy, ¡muy pronto!

Un beso y una abrazo enormes y…

¡Muy felices vacaciones!

Para todos ^.^

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2 comentarios to “Vivencias: Reencuentro (¡con muchas fotos!)”

  1. Irene Says:

    Qué lindo tener amigos como vos, Sol!
    Y que pinta esos alfajores!!!


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